«En un pequeño pueblo de no sé qué país», el alcalde compra una máquina que puede decidir la duración de las estaciones. Éste celebra una votación para que los ciudadanos decidan cuánto debe durar cada estación, pero el resultado del pueblo siempre es equitativo. De manera que el alcalde decide imponer su estación favorita del año, sin pensar en las consecuencias devastadoras de esa decisión, ni en las necesidades del pueblo.
Hay en La máquina de las estaciones una clara crítica al totalitarismo y a la tiranía de ciertos dirigentes políticos que deciden por el pueblo al que deberían escuchar. Un elogio -y, podríamos decir, un recordatorio- al poder del pueblo unido contra el autoritarismo.

BECA Y EVA DICEN QUE SE QUIEREN
CUANDO HITLER ROBO EL CONEJO ROSA
EN LA MISMA CLASE. VOL 1
ANA FRANK.BIOGRAFIA GRAFICA.(BIOGRAFIA)
AHORA
MI PRINCESITO
S.O.S RATA RUBINATA
OJO DE NUBE
ATUENDOS
UNA HABITACION EN BABEL
EL COCODRILO QUE NO LE GUSTABA EL AGUA
LA NOVIA DE PAPA TAMBIEN ME QUIERE
CEBOLLINO Y PIMENTON (Bilingüe)
AITOR TIENE DOS MAMAS
EL BESO DEL SAHARA
LA FIESTA DE BLAS
UNA BUENA COSTUMBRE
MI NOMBRE ES SKYWALKER
MI AMIGO GRVS, EL DE LAS VERDES COLINAS
ME LLAMO NELSON MANDELA 


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